Crear piel humana para estudiar enfermedades, fabricar medicamentos específicos para cada paciente, crear órganos para cada persona que los necesite.
Estas tres ideas que suenan a ciencia ficción tienen un punto en común.
En el día de hoy hablaremos de una de las tecnologías médicas más avanzadas y que promete devolverle la calidad de vida a millones de personas alrededor de todo el mundo: la bioimpresión en 3D.
¿Qué es la bioimpresión 3D?
La bioimpresión en 3D consiste en fabricar modelos tridimensionales a partir de imágenes, capa por capa, utilizando materiales biocompatibles: desde plásticos y metales hasta biotintas cargadas con células vivas.
Esta precisión permite crear formas muy complejas como prótesis personalizadas y, más recientemente, tejidos humanos.
La impresión en 3D está transformando la medicina de formas que hasta hace pocos años parecían ciencia ficción.
La impresión 3D en la práctica médica
En un episodio del podcast Tomorrow’s Cure de la Clínica Mayo, los doctores Jonathan Morris y Beth Ripley explican cómo esta tecnología ya se está implementando en hospitales para mejorar diagnósticos, intervenciones quirúrgicas y tratamientos médicos.
Uno de los aspectos más impactantes es poder llevar la anatomía de las imágenes del paciente al espacio tridimensional.
Imagina poder entrar al consultorio de tu cirujano y sostener tu propio corazón, tu riñón o un vaso sanguíneo. Poder observar tu anatomía, comprender qué está mal y cómo lo corregirán.
Ventajas para pacientes y cirujanos
Tener un modelo físico es vital para tomar decisiones informadas.
El paciente comprende mejor su enfermedad, y el cirujano puede evaluar la anatomía del órgano antes de la operación, planificar estrategias y reducir riesgos, especialmente en cirugías de mínimo acceso.
“Si una imagen vale más que mil palabras, entonces un modelo vale más que mil imágenes.”
Prótesis y biotintas
Los modelos se pueden imprimir con metales, cerámica, alginato y también con células vivas.
La doctora Beth Ripley trabaja en un proyecto para veteranos de guerra en EE.UU., intentando imprimir prótesis ortopédicas con huesos desmineralizados y partículas de hueso pulverizado, en moldes adaptados a cada paciente mediante inteligencia artificial.
Con suerte, algún día se podría evitar la necesidad de extraer hueso del propio cuerpo.
Las bioimpresoras 3D emplean biotintas, materiales biocompatibles que contienen células vivas, hidrogeles y factores de crecimiento, depositados capa por capa para imitar tejido vivo.
Piel humana bioimpresa
La doctora Zerania Wiles presentó un prototipo de piel bioimpresa en 3D para investigar enfermedades inflamatorias como la dermatitis atópica, que afecta a más de 30 millones de estadounidenses.
Para lograrlo, se usaron distintos tipos de células humanas (queratinocitos, fibroblastos, melanocitos), encapsuladas en biotintas de hidrogel e impresas por capas: dermis primero, luego epidermis.
Después, el tejido se colocó en incubadora hasta formar una estructura cutánea funcional.
Este tejido se usa para:
- Reproducir enfermedades inflamatorias.
- Probar terapias innovadoras.
- Investigar el envejecimiento celular.
Limitaciones actuales: aún no incluye vasos sanguíneos, glándulas sudoríparas ni terminaciones nerviosas, lo cual es el mayor reto.
Industria farmacéutica y medicamentos 3D
En 2015, la FDA aprobó el primer fármaco impreso en 3D: Spritam (levetiracetam), para epilepsia, diseñado para disolverse rápidamente.
La impresión 3D permite:
- Ajustar dosis con precisión.
- Modificar velocidad de absorción.
- Crear tabletas que liberen varios medicamentos de forma programada.
Esto abre la posibilidad de tomar una sola tableta semanal en lugar de una diaria o combinar varios tratamientos en una sola píldora personalizada.
¿Hacia la inmortalidad?
Con la bioimpresión ya se logró imprimir modelos de piel humana para estudiar enfermedades.
Pero surgen las grandes preguntas:
- ¿Qué tan lejos estamos de imprimir órganos completos como riñones o corazones?
- ¿Podría ser esta la vía hacia la inmortalidad?
- ¿Qué dilemas éticos y filosóficos enfrentamos?
Los expertos calculan que faltan al menos 10 años para lograr órganos completamente funcionales.
Mientras tanto, queda por resolver quién regulará esta tecnología, cómo garantizar acceso en países en desarrollo y qué implicaciones éticas tendrá para la humanidad.
Conclusión
La bioimpresión 3D está revolucionando la medicina con aplicaciones en cirugía, prótesis, tejidos y farmacología.
Aunque aún estamos lejos de imprimir órganos completos, esta tecnología ya plantea grandes avances y enormes dilemas éticos.
¿Consideras correcto, desde el punto de vista filosófico, utilizar la bioimpresión como vía hacia la inmortalidad?
